Conectarse

Recuperar mi contraseña

¿Quién está en línea?
En total hay 1 usuario en línea: 0 Registrados, 0 Ocultos y 1 Invitado

Ninguno

[ Ver toda la lista ]


La mayor cantidad de usuarios en línea fue 42 el Lun Ago 31, 2015 3:56 pm.
Últimos temas
» Petición de personajes cannon
Lun Oct 28, 2013 12:58 am por Violette Stevens

» Winter Park foro rol [Elite]
Miér Oct 02, 2013 3:22 pm por Invitado

» Creando Mundos [Normal]
Jue Ago 08, 2013 10:30 pm por Invitado

» Luminiom Indocare [Élite]
Jue Ago 08, 2013 12:26 pm por Invitado

» Buck Tick Fans [Élite]
Jue Jun 20, 2013 10:50 pm por Invitado

» Lawless City- Afiliación élite
Mar Jun 18, 2013 7:26 am por Invitado

» Summer Forever (Elite) Nuevisimo!!!
Dom Jun 09, 2013 10:16 am por Invitado

» Forevermine ahora es Stand by me (foro rol de vampire diaries) ELITE
Lun Mayo 27, 2013 7:27 pm por Invitado

» The Fairy Tale Land {Afiliacion Elite }
Miér Mayo 08, 2013 10:03 pm por Invitado

JanePorter
BellaTravaglini
CeniVan Lindström
AnnelieseSchäfer
Hades










Licencia de Creative Commons
You are the Glow por Fairy Godmother se encuentra bajo una licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 España. Cualquier intento de copia, plagio de algun contenido del foro sera denunciado a Foroactivo. Gracias a Google y Deviant art por las imagenes.

Las fiestas de los ricos siempre son aburridas {Sidney}

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Ir abajo

Las fiestas de los ricos siempre son aburridas {Sidney}

Mensaje por Geraldine F. Pataki el Mar Dic 04, 2012 5:41 pm

Siempre quiso hacer algo así. Empujar a una niña rica en plena reunión social. Toda una hazaña que relataría a los muchachos mientras jugaban en el parke una tarde cualquiera... Ver sus ojitos de lobo con piel de cordero destilando odio hacia ella, disfrazado de una patética muestra de miedo. Porque Geraldine sabía cuando alguien tenía miedo y esa cosa nunca sería miedo. Era el berrinche de una princesa avergonzada en público.

Pero que tonta, nos estamos adelantando. Regresemos al inicio de ese día...
Era una mañana tranquila, agradable y que prometía ser memorable. Geraldine Pataki estaba confiada mientras lanzaba la pelota que definiría ese pequeño partido contra los chicos más jóvenes. Toda su pandilla tenía fe en ella, por mucho que los del equipo contrario se burlasen de su ropa vieja de hombre y sus coletas con moños rosa.

–Es que son nuevos, no conocen a Pataki. –explicó Gerald, mientras hacía una mueca divertida por la expresión enfadada de Geraldine.

Solo por tratarse del mejor amigo de Arnold, Geraldine no emitió comentario alguno. En los últimos años hasta había aprendido a tratar bien al chico, que además era el galán de su mejor amiga. Ambos parecían llevarse bien, por mucho que de vez en cuando apareciesen roces por la atención de Phoebe. Por suerte se iban con la llegada de los deportes.


Y ahí estaba Geraldine, concentrada, a punto de anotar el decisivo… Todo pasó muy rápido, pronto se encontró dando vueltas en brazos de sus amigos, feliz y burlándose a todo pulmón de quienes se atrevieron a decir algo sobre ella. Como dije, fue una mañana prometedora.

Todo se acabó al llegar a casa, embarrada y con risitas divertidas tras dejar a los chicos. Quería cambiarse para ir a visitar a la abuela de Arnold como sagradamente lo hacía cada sábado. Eso mantenía un pequeño lazo entre ella y el recuerdo de su amor.

–Vamos a ir a la fiesta de los Montes, fue la declaración que arruinó el día. Salió de labios de Big Bob, lo que evitó que Geraldine dijese reclamo alguno. También influyó el que estaba en shock. ¿Ella en una de esas fiestas sociales? ¡NO!

A pesar de su pensamiento, soportó estoica la tortura de su madre peinando su rebelde cabello, maquillando su rostro y colocándole un vestido muy fino en su cuerpo de atleta con problemas. Esa no era Pataki, Helga para sus compañeros de teatro y travesuras. Era Geraldine Francesca. La hija de Robert Pataki, un hombre de negocios muy respetable. Así debía ser…

El camino a la fiesta fue una tortura con Geraldine intentando respirar con esa cosa puesta. Miriam parecía un poco más despierta de lo normal, hasta animada por la idea de salir de casa. A Geraldine le dio asco, aunque una parte de sí misma sentía alegría por el ánimo de su madre. En el fondo, Geraldine apreciaba a su madre más de lo que apreciaba a Big Bob u Olga. ¡Qué la mujer la limpió y alimentó en sus primeros años de vida! Aun abandonándola luego, Geraldine sabía que no era culpa de ella –en el fondo de su corazón claro, conscientemente claro que culpaba a Miriam. –y seguía viéndola como una figura importante.

–Espero que te comportes, ¿eh Geraldine?

La rubia asintió. Parecía una dama cuando así lo deseaba. Sin dudas sería una excelente actriz si se decidía por ese trabajo. Claro que sería difícil, pero más gratificante que casarse, criar hijos y fingir que no era una mujer fuerte y agresiva.

Entraron. Big Bob al frente, del brazo de una radiante Miriam, Geraldine siguiendo sus pasos sorprendida por el lujo. Sintió la tentación un par de veces de robar algo, de seguro podría venderlo en el barrio y comprar algo con los chicos, pero soportó valientemente. No iba a arruinar su noche…

–¡Un salud por mi hija, Laura, que esta noche celebra sus 15 años. –gritó el anfitrión de pronto, cuando Geraldine estaba observando unas flores, llamando su atención. –¡Ya es toda una dama!

La aludida sonrió con tanta dulzura, que Geraldine tuvo que reír. Sí, reír. Le parecía patético. Ella conocía a la muchacha, claro que sí. Un par de veces rondó su barrió, coqueteando descaradamente con uno de sus amigos. ¡Y venía a fingirse una dama de sociedad que nunca ha roto un plato! Hasta Geraldine era más dama que ella. Mucho más.

Sintió la mano de Big Bob tomar bruscamente su brazo. Por orgullo e inteligencia, se mantuvo quieta sin demostrar emociones o dolor. La rubia tenía una estricta regla de "no dolor".

–Compórtate, Geraldine. –siseó, furioso, aunque él también era un buen actor; su rostro era una máscara de tranquilidad.

–Bob. –rogó Miriam, tomando a su vez el brazo de su marido, el cual pareció reaccionar ante su toque. Esa plegaria tenía una serie de significados para ellos.

–Lo siento mamá. –dijo Geraldine en un susurro una vez se vio libre de Big Bob, quien se marchó a charlar con uno de sus compinches y así no perder el control. Su madre asintió y se dirigió donde estaban las copas servidas de licor, con su felicidad destruida por la llegada de la realidad. Geraldine no la detuvo. Ese era el escape de su madre, el escape de una realidad desagradable para todos.

Miró a la tal Laura. Como deseaba poder golpearla con tranquilidad... Por ser tan ella, tan aparentemente perfecta, por tener una vida bonita, porque seguramente se casaría con alguien como Arnold y tendría muchos niños rubios de ojos azules. Porque tendría una casa grande donde ella gobernaría, porque no tendría que lidiar con alguien como Big Bob. Porque seguramente era hija única y por lo tanto la consentida. Porque ella tuvo atención mientras Geraldine sufría el olvido de sus padres. Bueno, ya lo haría. Sería perfecto…
avatar
Geraldine F. Pataki
Ciudadan@ de New Orleans

Mensajes : 15
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 11/02/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las fiestas de los ricos siempre son aburridas {Sidney}

Mensaje por Sidney O. Kidman el Miér Dic 05, 2012 9:38 am

Porque tengo que ir?...- fue lo primero que le dije a mi madre con tan solo oír que entraba a mi habitación, bueno, mi madrastra, pero me he criado con ella prácticamente toda mi vida al igual que el resto de mi ‘’familia’’, si, como verán en realidad soy huérfana, mis ‘’padres’’ me adoptaron en un orfanato de esta ciudad supongo, la verdad es que no recuerdo mucho mi estancia allí, después de todo solo estuve dos años en aquel lugar y pocos amigos habré tenido, claro, yo me crie con ellos pensando que eran mi familia pero era demasiado obvio que no lo eran, siempre había sido diferente, y no lo digo claramente solo por el color de los ojos y el cabello además de ciertos modales que aun no he aprendido y creo que no me he empeñado demasiado en hacerlo, como sea digamos que ser de la clase ‘’alta’’ es un duro trabajo, por comenzar hay que acostumbrarse a un millón de reglas que parecen infinitas y nunca te las terminas de aprender porque parecería que cada vez están imponiendo mas y mas, aprecio todo lo que ellos hacen por mí, o más bien lo que tratan de hacer, pero es obvio que al no ser su hija de sangre como lo es Adele tendríamos siempre ciertas discordancias, que ciertas, miles, con tan solo decirle que voy a tocar la guitarra allá afuera en algún lugar de por ahí, quizás si tengo suerte en un bar para ganarme algún dinero me hacen problemas que no tienen fin, al parecer ‘’trabajar’’ en un bar no es algo muy respetable que digamos y desde que me han dicho eso me he tenido que escapar junto a Elanna ( mi gatita) y asi ganar mi propio dinero aunque sea un poco, pero como siempre mi hermana tenía que haberme descubierto, es que esa muchacha parece no tener vida alguna y siempre se está metiendo es mis cosas, definitivamente le gusta traerme problemas, por suerte mía o creo que es otra cosa ya que es muy extraño, no se lo ha dicho a ‘’nuestros’’ padres, la razón? No lo sé, seguramente tarde o temprano me va a estar pidiendo favores y manipulándome con eso para que se los cumpla, es algo que no voy a hacer, o quizás al principio pues lo peor es que me quedara encerrada en esa gran mansión sin nada en particular que hacer, me han dado la hermanastra más tierna y adorable de todas la adoro, si que la adoro-

-Como sea, la mujer de cabello castaño e imponente ojos azules quien vestía un elegante vestido y un raro peinado para la velada avanzaba lentamente mientras me decía que era mi obligación ir a aquel lugar como muchacha que pertenece a la alta sociedad, la verdad es que no quería contradecirla y crear otro problema, si me mantienen sin ser su hija debo ser mas agradecida, además de que está diciendo la verdad, me recosté en el respaldo de mi cama con el rostro completamente cansado y a punto de volver a dormirse, ella se acerco mas y mas y cuando lo hizo se sentó en el borde de mi cama y pregunto- Es que tanto te molesta nuestras actitudes y costumbres hija mía?- me llamo hija, como si lo fuera, como si lo llegase a ser ahora o como si lo vaya a ser alguna vez, sabe que no lo soy y aun asi me trata como una, yo hice una mueca de disgustos con mis labios para darle a entender que asi era pero luego la mire a los ojos y suspire, para no ser mi madre sí que sabia actuar como tal, o como creía yo que se comportaba una madre, ella me sonrió y me abrazo, no supe que mas hacer asi que se lo correspondí, cuando se retiro me dijo- ven vamos, yo te arreglare y si te comportas bien, te prometo que hablare con tu padre para que te deje tocar la guitarra cuando tú quieras y donde tu mas gustes- mis ojos brillaron por un instante, amaba a esa mujer, sonreí de oreja a oreja y la volví a abrazar exclamando sin parar- gracias gracias gracias gracias- estaba completamente feliz, ya creía tener los ánimos necesarios como para soportar aquella fiesta, solo esperaba no llegar a aburrirme como la de hace tan dolo dos meses, salte inmediatamente de la cama y me dirigí a mi espejo y me senté frente a él tomando mi cepillo y comenzando a cepillar mi rubio cabello, mi madre me observaba sentada desde mi cama sonriente y me dijo- asi que espero que nunca más escondas tu guitarra bajo tu cama al igual que tu violín-la observe intrigada, como lo sabía?, no importa no lo iba a negar asi que le guiñe un ojo a lo cual ella rio y se acerco poniendo sus elegantes manos adornadas de millones de anillos a más no poder y me dijo- sabes que ponerte no?- ese ‘’sabes que ponerte’’ me molestaba demasiado pero entendía, tendría que ponerme aquel vestido de seda rosa que tanto odiaba, le rogué con mis ojos a que no me obligase a ponerlo a lo que ella asintió y me dijo- como se que te portarías bien hoy te eh comprado un conjunto que se que te gustara- salió de mi habitación, que era lo que me traería?, se oía muy confiada quizás me en verdad me haya comprado algo que me agrade, después de tan solo unos momentos entro abriendo la puerta y enseñándome entre sus brazos una blusa también de seda pero era verde con una pollera de color azul marino y unas sandalias con pequeños tacos muy bien adornados, quizás era demasiado para mí pero para ella muy poco, sea como sea sería mejor que aquel vestido, le sonreí y me levante tomando las prendas en mis manos y ubicándolas en mi cama- muchísima gracias- ella finalmente me sonrió satisfecha y salió de mi habitación no sin antes decirme- te esperamos abajo, y no tardes mucho por favor, tu hermana quiere llegar a tiempo para saludar a su amiga Laura en su cumpleaños- y asi cerró la puerta, bien si era tan importante para mi hermana no debería tardar aunque lo hacía más por mamá y papá ya que sé que mi padre no tolera esperar mucho que digamos, finalmente me desvestí y me puse aquel conjunto, no se me veía tan mal como creía, como sea la verdad es que no me importaba mucho, seguramente nos quedaríamos solo un par de horas, o eso es lo que esperaba, di los últimos toques a mi cabello al cual decidí llevarlo suelto y baje por las escaleras finalmente lista, allí pude ver a mi padre con un traje realmente elegante a mi hermana con un vestido fino tanto como el de mamá, la verdad cada una era el calco de la otra, llevándome la mirada de repulsión de mi hermana ante mi vestimenta nos fuimos en la limusina que al parecer nos esperaba, al chofer no le agradaba, a nadie parecía agradarle, tan solo a mama y en verdad que no me parecía en nada a ella me que quería tal cual era, y asi nos fuimos a la fiesta, al llegar note las mismas cosas que la fiesta anterior, todo realmente fino, excepto una parte la cual yo conocía muy bien y me dirigí inmediatamente después de ver a mi hermana juntarse con algunas amigas suyas al igual que mi padre y mi madre quien simplemente lo acompañaba a donde fuese, asi me dirigí a la mesa de los dulces y tome un par de chocolates que los comí lentamente para lograr saborearlos, obviamente no puedo hacerlo por siempre asi que comí un poco más rápido, estaban deliciosos, me sorprendía que tengan esto aquí pues no es muy ‘’refinado’’ que digamos, como sea yo los disfrutaría, de repente una voz llamo mi atención y dirigí mi vista de donde se había perpetuado el sonido y allí pude ver al anfitrión de todo esto felicitando a su hija quien estaba a su lado con una sonrisa un tanto extraña, sus amigas no tardaron en acercársele y felicitarla, entre ellas mi hermana, yo quizás la saludaría después, antes me comería un poco mas de estos chocolates, después de todo ni le importaría que no la saludase si ni siquiera es mi amiga del todo-
avatar
Sidney O. Kidman

Mensajes : 12
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 12/11/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las fiestas de los ricos siempre son aburridas {Sidney}

Mensaje por Geraldine F. Pataki el Dom Dic 09, 2012 3:05 pm

Saludos, todas las niñas bonitas saludando a la bonita de Laura. ¡Qué cosa más linda! Abejas saludando a su reina, eso eran. Todas iguales. ¿Qué tenía eso de divertido? Geraldine lo consideraba hasta aburrido. Detestaba esas frivolidades con toda el alma.

Deseó que Phoebe estuviese allí con ella. La extrañaba tanto a esas alturas. Tal vez su amistad fuese un poco desigual de vez en cuando, pero oye, Geraldine adoraba a la casi asiática. Era la única en quien confiaba ciegamente en ese mundo de locos. Solo que no conocía una forma de demostrárselo.

Suspiró. Estaba aburrida, necesitaba molestar a alguien. ¿A los mozos? Parecían presas fáciles. Pero las presas fáciles son aburridas también. Arrugó el ceño. ¿Qué hacer entonces? Molestar a Laura. La respuesta llegó tan rápida, tan iluminadora.

Comenzó a caminar sin demasiado equilibrio entre los invitados, quitándole una copa de alguna cosa a uno de los mozos. La bebida tenía un aroma extraño que Geraldine, en su ausencia de visitas sociales, no podía reconocer. Pero no importaba demasiado, después de todo no iba a tomarlo. Era para tener algo en las manos.

–¡Felicidades! – dijo una vez estuvo frente a ella, con un tono tan chillón que era claramente fingido. Además, nadie puede gritar tan fuerte, ¿o sí? –Estás tan grande… No sé si me recuerdes, cuando éramos niñas jugábamos juntas, ¿lo recuerdas?

Laura, obvio, asintió fingiendo el mismo entusiasmo. Ya sabemos que a las ricas, normalmente, les encanta tener muchas amigas-seguidoras, con quienes hablar de cosas que nunca pasaron. Y Geraldine se veía tan bonita en su vestido ajustado que no podías dudar que fuese de cuna de oro. Patrañas, pero un disfraz excelente.

–Recuerdo que jugábamos juntas en el lodo con los cerdos, en la granja de mi abuela. – continuó Geraldine igual de alto que antes. El rostro de Laura ya no parecía tan alegre. –Oh, ¿y no te acuerdas de la vez que mojaste la cama? Tuviste que lavar tu misma las mantas… ¡Y cuando nos sacábamos los mocos! ¡Tú te los comías todos!

A esas alturas la carita de Laura, tan angelical, esta roja. Si era de ira o vergüenza, Geraldine no pudo saberlo a ciencia cierta. Pero ambas sensaciones eran muy agradables para la rubia. Le encantaban. ¿No ven que tiene alma de matona?

–Pero Lala, ¿te da vergüenza? – preguntó inocentemente, acercándose a la muchachita. –¿Te avergüenzas de lo que hacíamos? Que cruel eres, tampoco he dicho nada tan grave… Como la vez que anduvimos desnudas por toda la granja corriendo tras las gallinas y nos caímos justo donde los caballos iban al baño…

–Creo que deberías irte… –graznó Laura, levantándose de su asiento rápido. Demasiado rápido.

El gesto fue sencillo, pero bastó para que Geraldine, en un movimiento aparentemente inocente, tropezase con sus tacones y derramase “sin querer” su bebida en el hermoso vestido de la, a estas alturas, pobre Laura. En esos momentos, todo se volvió silencio.

Geraldine, actriz por naturaleza, puso su mejor cara de “oh-por-dios-no-fue-mi-intención-cuanto-lo-siento”.

–¡Laura, oh, pobrecilla! –Geraldine, aun con la copa en su mano -vacía ya a estas alturas-, se acercó a la susodicha. –Cuanto lo lamento, sabes que soy tan torpe… ¡Y en estas cosas aun más! – mostró sus tacones, que efectivamente, eran enormes. –Perdóname…

Laura iba a decir algo, palabrotas quizá en contra de la madre de Geraldine y algo del oficio más viejo del mundo, pero su padre llegó justo en ese momento. Dijo algo relacionado con un lamentable accidente, pero que todo tenía solución. Envió a la cumpleañera a cambiarse, a Geraldine a quitarse esas cosas, y todos contentos. Geraldine sobre todo. Acaba de arruinar la perfecta fiesta de la señorita Laura… una sonrisa un poco cruel se posó en sus labios por el pensamiento.
avatar
Geraldine F. Pataki
Ciudadan@ de New Orleans

Mensajes : 15
Reputación : 0
Fecha de inscripción : 11/02/2012

Ver perfil de usuario

Volver arriba Ir abajo

Re: Las fiestas de los ricos siempre son aburridas {Sidney}

Mensaje por Contenido patrocinado


Contenido patrocinado


Volver arriba Ir abajo

Ver el tema anterior Ver el tema siguiente Volver arriba

- Temas similares

 
Permisos de este foro:
No puedes responder a temas en este foro.